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martes, 7 de abril de 2020

AGUA A CRÉDITO HOY, SED Y DEUDAS PARA MAÑANA


Comunicado. Abril de 2020.

El pasado 27 de marzo recibimos una carta de Empresas Públicas de Medellín[1]. Está dirigida a clientes, usuarios y comunidad en general. La manera como nos nombra nos anuncia el lugar desde el cual calcula los problemas y diseña las soluciones. Comienza afirmando que se deben a la gente, que su “conciencia de servicio a la comunidad adquiere una importancia mayor en un momento como este” y que son “conocedores de la importancia del agua potable (...) para proteger la vida, la salud y el bienestar de nuestras familias”. 

Luego anuncian las medidas que la Empresa está dispuesta a tomar para garantizar que la venta del servicio de acceso y suministro de agua potable siga siendo posible aún en tiempos de emergencia y que además abarque a la totalidad de sus clientes, incluso a los hogares morosos. 

En la carta, EPM nos explica que por Ley está obligada a seguir contabilizando los consumos durante este periodo. Por esta razón dispuso “que los clientes y usuarios puedan refinanciarlos bajo condiciones especiales”. Además, bajo su criterio de solidaridad, decidió renunciar, durante el periodo que duren las medidas de aislamiento, al cobro de intereses por mora en los que incurramos por el pago inoportuno de la factura. Asimismo, suspenderá el abono automático del 10% a la deuda pendiente de las personas en las recargas prepago de agua potable. Finalmente, se compromete a reconectar y reinstalar el servicio a petición de cada una de las personas que estaban siendo privadas del mismo. 

Estas acciones dejan ver algo que no es nuevo. Desde la gestión empresarial del agua somos clientes, no ciudadanas y ciudadanos con derechos políticos, económicos, sociales y ambientales, y la garantía de nuestros derechos se supedita a la capacidad de pago de una factura. Dichas acciones igualmente reflejan la constante tendencia de la empresa de mercantilizar un bien común y un derecho humano esencial para nuestra existencia: el agua. 

A pesar de ser un derecho humano existe una paradoja en cuanto a su protección se refiere, puesto que la Constitución Política de 1991 que pretendió garantizarlo, al mismo tiempo hizo que se privatizara a través de la apertura y consolidación del modelo neoliberal. En el caso de los servicios públicos autorizó a particulares a prestarlos, expidió la ley 142 de 1994 con enfoque empresarial y permitió la transformación de nuestras empresas públicas en empresas comerciales e industriales del Estado. 

Sin duda, lo que nos desconcierta es que, aun en tiempos de crisis, se insista en afirmar que el agua como mercancía es compatible con el agua como derecho humano fundamental. Esta lógica empresarial, en medio de la mayor amenaza de salud pública del siglo, no puede inspirar más que otra innovación comercial: ¡Agua a crédito! 

Nos preocupa pensar en la realidad que viven más de un millón de personas desconectadas, por sólo mencionar el caso de EPM en todo el territorio donde opera. Antes de que se declarara la emergencia, ¿acaso no era urgente para el Estado garantizarles el acceso al agua? ¿Se puede vivir, más que sobrevivir, sin agua, con o sin pandemia? Es claro que la lógica del mercado no está garantizando derechos fundamentales. 

Las preocupaciones de EPM están orientadas sobre todo a garantizar su sostenibilidad económica. Más allá de la sostenibilidad de las empresas para sí mismas o para ampliar su portafolio de negocios, deberíamos pensar en una sostenibilidad destinada a representar el aumento de capacidades para la priorización de la vida, la dignidad y la equidad de las personas. 

En este contexto, ¿qué es entonces lo público de Empresas Públicas de Medellín? Al ser estatal, el Municipio de Medellín está llamado a velar a que sus utilidades sean reinvertidas en la garantía de derechos de su propietaria final, la ciudadanía. Ofrecer agua a crédito hoy, es asegurar sed y deudas para mañana. 

Tenemos la seguridad de que nuestro ordenamiento jurídico permite tomar medidas contundentes, aunque en muchas disposiciones respalde la lógica voraz de la acumulación y el lucro. Nos preguntamos entonces, ¿ni siquiera en estos tiempos de emergencia es posible pensar desde la institucionalidad otros modos, realmente creativos, de responder a los problemas y necesidades colectivas? ¿Qué tal pensar en posibilidades de gestión desde los recursos públicos en lugar de hacer malabares con el dinero que no tenemos los y las ciudadanas? 

El gobierno nacional tiene que tomar las medidas necesarias para suministrar agua potable subsidiada para las personas que estén en condición de vulnerabilidad por su incapacidad de pago presente. La expedición de los decretos 512 y 513 del 2020 del Ministerio de Hacienda y Crédito Público van en esa dirección al facultar a alcaldes y gobernadores para realizar operaciones presupuestales que permitan atender la emergencia y al permitir el empleo de recursos del Sistema General de Regalías en proyectos de alimentación y suministro de agua. Exigimos al alcalde de Medellín y al gobernador de Antioquia que se ahorren los espejismos de prosperidad futura que soportan los créditos y que traduzca en acciones su responsabilidad como principales garantes de derechos fundamentales. 

El Municipio de Medellín, en particular, debe garantizar en medio de la emergencia -y aún sin ella- la reinversión de las utilidades de la Empresa en la materialización al acceso y suministro de agua para su población, reconociendo que a quienes llama clientes se les debe tratar como ciudadanía, es decir, garantizarles el derecho humano fundamental al agua, en especial, a aquella población que ha sido vulnerada por nuestra enorme inequidad. 

Además, ambos entes territoriales deben pensar también en su ruralidad y en los bordes urbano-rurales de sus territorios, en su mayoría beneficiados por la gestión histórica de los acueductos comunitarios. Exigimos el respaldo a estas organizaciones desde la coordinación interadministrativa y la celebración de acuerdos público-comunitarios que posibiliten el fortalecimiento de sus sistemas de agua, garanticen el acceso a los suministros y mecanismos requeridos para poder continuar su tarea, que valga recordar, realizan sin ánimo de lucro. Además, con mayor razón frente a la gestión comunitaria del agua, deberán pensarse alternativas de apoyo desde la gestión de recursos públicos a la población beneficiaria que se vea en la imposibilidad de contribuir con la cuota familiar mensual. 

En últimas, instamos al Estado a proteger a los cientos de familias que actualmente están desconectadas por la gestión empresarial del agua y que a futuro se verán seriamente afectadas por las lógicas implementadas por EPM, y lo instamos también a reconocer y respaldar la labor realizada por los acueductos comunitarios. Esta crisis no puede configurarse como un escenario que propicie mayores vulneraciones a los derechos fundamentales. Resulta urgente que tanto EPM como el gobierno departamental y municipal garanticen a la ciudadanía el acceso al agua, puesto que de no ser así, se estaría atentando contra el derecho humano a la vida. La supervivencia de nuestra especie depende del agua y el suministro del agua en este contexto de pandemia mundial no puede pender de una economía rapaz y deshumanizante. 

Suscriben:



           Corporación Amiga Joven



                                                                                                      
           

           Corporación Con-Vivamos                       
             
 


      
           Corporación Educativa Combos

                              
                           
       
           Corporación Jurídica Libertad                                                                                     
                      
                     
 
         
       
           Corporación Primavera









           Corporación Vamos Mujer



        Corporación para la Vida Mujeres que Crean




           Instituto Popular de Capacitación









           Mesa Interbarrial de Desconectad@s












        Mesa de Vivienda y Servicios Públicos Domiciliarios Comuna 8








          Red de Mujeres Populares






           Ríos Vivos






           Grupo de Estudio en Ecología Política y Justicia Hídrica,       
           Universidad Pontificia Bolivariana





        Semillero Sociología del Derecho y Teorías Jurídicas Críticas,
        Universidad de Antioquia








          Corporación Ecológica y Cultural Penca de Sábila








lunes, 19 de septiembre de 2016

¡EL SEMILLERO TE INVITA AL CINECLUB VOCES, EN SU CICLO "MINERALES, AGUA Y VIDA"!

TODAS LAS PELÍCULAS SERÁN PROYECTADAS EN LA SALA DE CINE LUIS ALBERTO ÁLVAREZ, AULA 10-217 DE LA UNIVERSIDAD DE ANTIOQUIA




FUENTE: http://wwwelespejonegro.blogspot.com.co/2012/05/por-todo-el-oro-de-colombia.html


POR TODO EL ORO DE COLOMBIA
DIRECTOR: ROMÉO LANGLOIS
PAÍS: FRANCIA
AÑO: 2012

MARTES 20 DE SEPTIEMBRE DE 2016
HORA: 6:00 PM

SINOPSIS:
Este documental de una hora presenta la explitación minera en Colombia y las fuerzas vinculadas a esta práctica, que además de financiar grupos ilegales, destruye amplios territorios y contamina la flora y fauna del país. Además explora la relación de personas poderosas del país con las multinacionales, como es el caso de la ex-ministra de cultura María Consuelo Araujo en el periodo 2002-2006 que es accionista de la multinacional canadiense Gran Colombia Gold que extrae oro de una mina de propiedad del pueblo de Segovia en Antioquia, pero que la multinacional ni el gobierno nacional han reconocido. (Fuente: EL ESPEJO NEGRO)








CORAZÓN DEL CIELO, CORAZÓN DE LA TIERRA
DIRECTOR: ERIC BLACK Y FRAUKE SANDIG
PAÍS: ALEMANIA
AÑO: 2011

MARTES 4 DE OCTUBRE DE 2016
HORA: 6:00 PM

SINOPSIS:
CORAZÓN DEL CIELO, CORAZÓN DE LA TIERRA acompaña a seis jóvenes maya en su vida cotidiana, sus ceremonias y su resistencia frente a los peligros que acechan a su cultura y su entorno. Narra sus historias que no sólo son personales y entrañables, sino queconstantemente se sumergen en temas unviersales (Fuente: www.heart-of-sky.com)








FLOW: POR AMOR AL AGUA
DIRECTOR: IRENA SALINA
PAÍS: ESTADOS UNIDOS
AÑO: 2008

MARTES 25 DE OCTUBRE DE 2016
HORA: 6:00 PM

SINOPSIS:
Este galardonado documental de Irena Salina investiga lo que los expertos catalogan como el tema político y medioambiental más importante del siglo XXI: la crisis mundial del agua a la que nos ha conducido la privatización del recurso en todo el planeta. El documental nos lleva de Cochabamba (Bolivia) hasta Alwar (India), pasando por Sudáfrica, Canadá, Francia o Estados Unidos. Nos muestra las luchas de los ciudadanos contra la privatización del agua a manos de Suez y Vivendi; las batallas legales y movilizaciones sociales contra las empresas embotelladoras Coca Cola o Nestlé Waters; o la construcción de presas en África y China que obliga a la reubicación de los hogares de millones de personas. Éstos y otros casos, se suceden con imágenes que captan la esencia del agua y con opiniones de expertos y activistas como Maude Barlow o Vandana Shiva. (Fuente: UNESCOETXEA) 

sábado, 16 de abril de 2016

Revista "(In) Justicia Hídrica. Resistencias y Alternativas en América Latina" No. 2 Noviembre 2015



El segundo número de la Revista "(In) Justicia Hídrica. Resistencia y Alternativas en América Latina, titulado "Ecología Política de la Hidroenergía: represando agua y defendiendo territorios" presenta estudios de caso en países como Perú, México, Colombia, Ecuador, Brasil y Chile que evidencian cómo los sistemas energéticos e hidrológicos son sistemas socioambientales que se producen y afectan mutuamente. Adicionalmente, contiene artículos de análisis de coyuntura sobre la geopolítica regional de la hidroenergía, notas informativas sobre distintas iniciativas en defensa del agua y del territorio, así como un foto reportaje sobre el río Yuma que testifica la dignidad huilense en Colombia. Finalmente, la revista incluye una entrevista con el intelectual uruguayo Raúl Zibechi sobre el despliegue del extractivismo hidroenergético en la región y el papel de los estados en el mismo. 

Este segundo número de la Revista tiene como objetivo poner de manifiesto la importancia de insertar al binomio agua - energía bajo otras racionalidades culturales, y formas alternativas de gestión social y política, diferentes a las actualmente dominantes. Y ello conlleva transformar nuestra relación con la naturaleza, y permitirnos implementar estrategias autónomas de producción de energía y de cuidado del agua. El derecho a una vida digna implica el deber de cuidar el agua y la energía, y de buscar transformaciones de matriz energéticas alternativas. 

La Revista busca, de manera transdisciplinar, construir un puente entre la academia, las comunidades, y los sujetos sociales quienes generan un diálogo en el que se valoren diversas epistemologías y prácticas para la transformación de las desigualdades hídricas.


¡Les animamos a participar en el tercer número de la Revista, la convocatoria saldrá en los días próximos!



Para más información sobre la revista y participar como colaborador escribir a: boletinjhamericalatina@gmail.com

domingo, 20 de diciembre de 2015

AGUA - CERO


Mi planeta es el planeta azul.

Mi país está bañado por dos mares y tiene en total cinco vertientes hidrográficas: la del Caribe, la del Pacífico, la del Orinoco, la del Amazonas y la del Catatumbo. En ellas desembocan más de 40 grandes ríos cuyas cuencas albergan más de 730.000 cuerpos de Agua entre ríos, quebradas, caños, lagos y lagunas.

Mi departamento cuenta con 50 ríos y tiene 28.000 hectáreas de páramo, ecosistemas para que el Agua nazca. Además tiene tres grandes núcleos lluviosos que llegan a tener precipitaciones cercanas a los 6.000 mm al año.

Mi ciudad es dueña de una de las empresas prestadoras de servicios básicos como los de saneamiento, acueducto y alcantarillado más exitosas de América Latina, tanto así que abastece de Agua y energía a ciudades de otros países como México y Chile.

Pero esta misma ciudad, ubicada en la húmeda región antioqueña de uno de los Países con la mayor riqueza hídrica, frecuentemente escucha a sus habitantes denunciar: “Mi casa, al igual que otras 32.000 familias de la ciudad, no tiene Agua… Y yo…. Tengo sed”.

¿De quién es el agua? ¿Cómo se define quién puede beberla? ¿Cómo se calcula su valor? ¿Es verdad que los ríos corren en dirección al poder? Esta historia es común en varias regiones de Antioquia, de Colombia, de América Latina, del Sur, y son éstos los problemas que inspiran la realización del Curso-Taller Internacional de Justicia Hídrica que realiza anualmente la Alianza de Justicia Hídrica y que este año, por primera vez, se realizó fuera de Cuzco, Perú, y tuvo lugar en la ciudad de Calí, Colombia.

Algunas reflexiones del curso partieron de considerar que la prioridad en los planes de gobierno para la destinación del Agua no es la vida. Ha habido otros intereses que han primado y que desligan el agua de la vida para entrar a relacionarla con la economía, la inversión, el capital, la acumulación y el despojo.

En Antioquia, por ejemplo, el agua es para la minería, para la agroindustria, para las represas generadoras de energía, o para quien tenga capacidad de pago. El agua es para el desarrollo, no para la vida. Pero acaso ¿No pueden ir juntos desarrollo y Vida? Para responder habría que saber a qué nos referimos cuando usamos estas expresiones... en todo caso la respuesta será negativa cuando la transformación que impulsa el primero está al servicio de la acumulación, pues no puede haber acumulación sin despojo, ni despojo sin destrucción de las condiciones ambientales, sociales y culturales que posibilitan la vida. Bajo esta lógica no pueden ir juntos desarrollo y Vida.

Conocer el lugar que ocupa el Agua en nuestros territorios evidencia que la sed de nuestras comunidades, como ellas bien lo saben y lo enseñan, no responde a un problema de sequía, sino de escasez, pues la primera se refiere a un riesgo natural, causado por la variabilidad del clima y que en gran medida escapa al manejo local del agua, mientras que la segunda se debe al uso no sustentable a largo plazo de los recursos hídricos y es consecuencia directa de la administración y los intereses que ésta privilegia.

De este modo, constatar las inequidades en el acceso al Agua evidencia que la relación que existe entre desarrollo y Agua no es más que otra de las artificiosas expresiones del capitalismo huyendo –ya cogido de los talones- de la crisis que lleva inscrita desde su origen y que sabe evadir con la estrategia de “abrir nuevos mercados”. Esto explica que lo que antes conocíamos como Agua, aire, naturaleza… hoy se nos presente como “servicios ambientales”; y que ya no baste el agua corriendo por los ríos, sino que sea necesario represarla, hallarla en las fuentes subterráneas, captarla de la lluvia, embotellarla, entubarla, cambiar su cauce, acumularla y ofrecerla al mejor postor.

Esa ambición insaciable que ante la ineludible necesidad de abrir nuevos mercados hará que prefiramos nunca haber sabido que el cuerpo humano es, en un 60%, Agua, es la que justifica y hace imperiosos espacios como el ofrecido por la Alianza de Justicia Hídrica. Enfrentar la paradoja del Agua-cero implica tejer redes entre las comunidades y los profesionales del agua, abrir espacios de capacitación para el liderazgo, la investigación y la práctica crítica, crear conciencia y evidenciar que existen otros cauces posibles. Si el Agua corre en dirección al poder que sólo sea porque el Agua empodera a las comunidades.




María.

domingo, 22 de marzo de 2015

Y EN MEDELLÍN... ¿CELEBRAREMOS EL DÍA MUNDIAL DEL AGUA?


Por: Sara Lopera

Foto: Diario ADN


El próximo domingo 22 de marzo, la ONU celebrará nuevamente, como lo ha hecho hace veintidós años, el día mundial del agua. Esta vez el tema será “Agua y Desarrollo Sostenible”, acompañado de un lema publicitariamente bien pensado: “La humanidad necesita agua. Una gota de agua es flexible. Una gota de agua es poderosa. Una gota de agua es más necesaria que nunca”. 

Este evento invita a una gran reflexión que debemos hacernos en el país y especialmente en nuestra ciudad, ¿realmente amerita una celebración por el agua, o más bien, es un buen momento para que todos los ciudadanos nos indignemos por ser un municipio capaz de abastecer a otros países de este recurso, pero incapaz de darle un mínimo vital a las personas que viven en los barrios más afectados por la violencia y la miseria?

En la Comuna 8, un barrio que queda a solo diez minutos del centro, se encuentra uno de los casos más preocupantes de la ciudad. Según La Mesa Interbarrial de desconectados en Medellín, en un boletín publicado en diciembre del año pasado, cerca de 15 mil personas tienen escasez de agua potable en este lugar, y más de 30 mil familias no cuentan con un adecuado sistema de alcantarillado.

La situación en la que se encuentra Villa Hermosa (comuna 8), es la misma por la que están pasando los habitantes de los barrios Popular, Santa Cruz, Manrique, Aranjuez y Buenos Aires. “En la ciudad lo más grave lo constituye la desconexión de más de 40.000 hogares, que se les corta y/o suspende, del agua y de la luz, ya que con esto se está afectando más directamente la dignidad de las familias, vulnerando sus derechos humanos fundamentales”, afirmó Carlos Velásquez, perteneciente a La Mesa Interbarrial, en un artículo publicado el 2010 en el sitio oficial de la organización. 


¿Por qué las Empresas Públicas de Medellín les cortan el servicio de agua a estas personas? ¿No es acaso el agua una necesidad para la vida digna de todo ser humano? 

Acá, posiblemente, se encuentra la disyuntiva que han protagonizado una serie de tutelas, sentencias, habitantes de estos barrios periféricos y las EPM: ¿el agua es vista desde la institución como un bien social o como una mercancía? 

En principio, la constitución del 91 no consagró el agua ni el servicio público domiciliario como un derecho fundamental, como sí lo hizo con la vida, la libertad o el libre desarrollo de la personalidad. Sin embargo, un año más tarde la Corte Constitucional reconoció el carácter fundamental de este bien por medio de la sentencia T-578, ya que, “el agua constituye fuente de vida y la falta del servicio atenta directamente contra el derecho fundamental a la vida de las personas”. 

A este pequeño avance, se le sumaron posteriormente otras decisiones judiciales que abogaban por la salud y la vida digna, reconociendo que estas eran también derechos fundamentales. El argumento esencial que justifica estos fallos es que el derecho a la vida no puede reducirse al mero hecho de sobrevivir en cualquier tipo de condiciones, sino que se debe entender como una garantía a favor del ciudadano de contar con los medios y oportunidades necesarias para vivir dignamente. 

Todo esto parece una obviedad en el mundo del deber ser. Así debería de ser, y no tendrían ni siquiera que decirlo en una Constitución, como repetía una y otra vez Jaime Garzón. Pero el ser, esta realidad loca, está muy alejada de lo que dictan las leyes. ¿Contra quién estamos luchando para que se cumplan éstas condiciones mínimas que son las aseguradoras de un país inclusivo y equitativo? ¿Quién se opone a darle un mínimo vital a las poblaciones más aporreadas de Medellín, muchas desplazadas del campo, que buscan una oportunidad para reconstruir nuevos tejidos sociales? 

La lucha ha sido constante por parte de organizaciones que nacen desde los mismos barrios de la mano de la academia. La Mesa Interbarrial de desconectados de Medellín es un claro ejemplo; una articulación de diferentes barrios y comunidades que se integran en torno al tema de la desconexión de los servicios públicos domiciliarios con la intención de reivindicar la vida digna en los sectores populares. 

Ellos, en compañía de la Corporación Jurídica Libertad, han tenido victorias significativas como lo fue la sentencia T-717/10, la cual estableció por primera vez que las familias clasificadas dentro del nivel 1 del Sisbén, por no tener las condiciones socioeconómicas necesarias para pagar el servicio, tienen derecho a acceder a un mínimo vital de agua, y en ninguna instancia la empresa les puede cortar por completo su fuente de agua. También es destacable que en esta ocasión la Corte Constitucional no aceptó ninguno de los argumentos que EPM ha usado en muchas ocasiones para desconectar a tantas familias en la ciudad, sobreponiendo la condición del pago para acceder al agua, al derecho que tenemos todas las personas al buen vivir sin importar nuestras capacidades económicas. 

Estos pequeños logros, más que darles una solución inmediata a las personas que hoy no cuentan con agua potable en sus casas ni en sus barrios, tienen un valor simbólico, de legitimidad y reconocimiento que se han ganado todos los líderes de los barrios que han luchado por una mejora de su entorno, de sus familias y vecinos. Además, todos los procesos y su promulgación han llevado a una notable apropiación y conocimiento de los habitantes de estos barrios por sus derechos, y la esperanza en ellos de que en un futuro, como pocas veces, la justicia se pueda hacer tangible al poder tomarse un vaso de agua limpia todos los días.

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¿Qué opinan los lectores acerca de las políticas públicas en Medellín (esto incluiría también a EPM) que regulan la prestación de los servicios públicos, y especialmente, el servicio del agua?


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